“Tan sólo un minuto separaba a Estudiantes de la clasificación. Había que aguantar sesenta y pico de segundos más para salir a festejar haber dejado afuera de la Libertadores al último campeón, Gremio. Y entonces cayó esa pelota llovida al primer palo. Y la peinó Alisson. Y adiós a la Copa en los penales.
El gol de Gremio estiró la definición a la tanda desde los 12 pasos, donde el que falló fue Campi. Su remate, el segundo de la serie, se fue muy por encima del travesaño, dejando de entrada en desventaja a Estudiantes. Andújar acertó de lado en varias oportunidades pero no pudo desviar ninguno de los disparos y Gremio, que a dos minutos del final estaba muerto, se quedó con el pasaje a cuartos, instancia en la que enfrentará a Atlético Tucumán”.
Se hace difícil y es difícil hablar de fútbol en un contexto de tanto desmadre. De una serie cuyos contrincantes supieron recién la mañana previa al segundo partido el resultado de la ida y Carlos Sánchez, el jugador suspendido que jugó el primer chico, fue habilitado para la revancha tres horas antes del comienzo de la revancha. Cuesta intentar analizar el juego en medio de tanto escándalo, cerrado con esos incidentes que provocaron los hinchas de Santos en un Pacaembú en estado de ebullición. Doce minutos antes del final, una bomba de estruendo fue el preámbulo de un nuevo desquicio que mancha el fútbol sudamericano en general y la madre de sus torneos en particular con la Conmebol una vez más jaqueada por sus propias decisiones.

Alimentado por el 3-0 que le dio la Conmebol, Independiente se plantó en Brasil y jugó mejor que Santos, con la tranquilidad que le daba ese resultado que se determinó por cuestiones legales. Sólo sufrió con esta atajada de Campaña a Gabriel Barbosa apenas empezado el encuentro. Y ni siquiera lo ablandó el penal que le atajaron a Meza cuando terminaba la parte inicial”.

1 Comentário

  1. Foram bem nas informações. É isso .

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